Tropezando en la misma piedra

margaret-atwoodQue la vida es una rueda ya lo decía ese cantautor español del que hace ya unos años no escucho canción alguna , por cierto. Que la historia es cíclica y se repite y el hombre el único animal capaz de tropezar CIEN veces(que no sólo dos)  con la misma piedra, seguro que tiene autor reconocido, pero me apropio de ello un instante para ilustrar este post.

Y es que en estos 8 dias de la nueva presidencia del magnate americano, la realidad  es que no sólo estas dos verdades sacadas del acervo popular han sido protagonistas, podríamos encontrar otras tantas que nos ayudarían a parafrasear cada una de las acciones  de este gigante verde con tupé. Pero yo voy a ayudarme de la literatura, esa que nos sumerge en realidades a veces tan ajenas, y otras tantas, tan conocidas y tangibles.   “Que la vida es muy rápida : hace que la gente pase del cielo al infierno en tan solo unos segundos” ya lo decía Paolo Coelho en su novela Once Minutos, donde María , en la búsqueda de un futuro mejor, encuentra el dinero fácil vendiendo su cuerpo abocada por la necesidad. Y es que el camino fácil no es siempre el que más nos conviene, pero !ay amigos! cuando la necesidad apremia los escrúpulos se hacen a un lado y somos capaces de tragar sapos y culebras por un cuscurro de pan. Y no es que lo ciudadanos de esta gran potencia mundial estuvieran al borde de una catástrofe humanitaria como pueda estarlo en estos momento Siria, Irán incluso el continente africano entero. No que va, nada más alejado de la realidad, pero cuando “los que no han encontrado su verdadera riqueza, que es la alegría radiante del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, incluso si tienen mucha riqueza material”. Así de contundente es Ekchart Tolle en su maravilloso best-seller El poder del ahora. Jamás han podido encontrar esa paz, es más, han sido provocadores de la falta de ella en otros tantos lugares, únicamente para su propio beneficio. El hecho de que este magnate, ahora venido a más, haya nacido y crecido en uno de los barrios más grandes, plurales y multiculturales del estado de Nueva York, hablo de Queens, por supuesto, no parece haber engendrado en él,  ápice alguno de empatía, solidaridad , o incluso, compasión.

” Tú eras Marlon Brando en La ley del Silencio, eras Humphrey Bogar en Cayo largo , eras Lillian Gish en La noche del cazador. Te alzaste por la libertad , la honestidad y las justicia, protegiste a los inocentes. Yo creía en la mayoría de esas cosas. Creo que tu también. En aquel momento parecía autentico.”

Lejos de entender la pluralidad de su nación , esa que ha venido construyendo  la fortaleza de una país  como EEUU, el nuevo presidente está decidido si o sí a  levantar un muro en la frontera con México,a anular determinados contenidos de la pagina web de la Casablanca escritos en lengua castellana, a desmarcarse del apoyo al proceso de paz en Colombia o prohibir la entrada de refugiados de , al menos, siete nacionalidades, todo en su primera semana de mandato. Decía Charles Bukowski  que “el problema con el mundo es que la gente inteligente está llena de dudas, mientras que la gente estúpida está llena de certezas” , y qué certezas tan estúpidas nos hemos ido a encontrar, por Dios!!

” Tu y nosotros siempre hemos estado cerca. … Algunos de nosotros éramos tu; algunos queríamos ser tú; algunos de vosotros erais nosotros. No solo eres nuestros vecinos, en muchos casos – por ejemplo el mío- también eres nuestros parientes, compañeros de trabajo y nuestros amigos.”

En estos días he tenido la suerte de recibir por parte de sus majestades  los Reyes Magos de Oriente un interesante libro de Margaret Atwood, fabulosa novelista, poetisa y activista pro derechos humanos canadiense que me tiene atrapada. No solo por la intensidad de sus pensamientos, por su gran habilidad para expresarlos sobre el papel, sino también por la actualidad de todos ellos. En La maldición de Eva he podido leer una carta de la autora, escrita nada menos que hace 25 años cuando Estados Unidos invadió por primera vez Iraq. Se llama Carta a América. No les voy a negar que se me han erizado los pelos de la piel cuando he comenzado a leerla, cuando he escudriñado cada unos de los párrafos con todos mis sentidos puestos sobre las letras y el asombro ha dado paso al desconsuelo, sí señores, al más absoluto de los lamentos. Les he dejado unas cuantas citas de esta maravillosa carta, pero le invito a que tomen sus Smartphone, tablets o demás engendros digitales y busquen y lean esta sentencia de vida, testimonio más que probado de que la historia de los seres humanos no hace más que repetirse, una y otra vez.

” Quizá la razón de mis dudas sea la vergüenza….Estás destruyendo la Constitución…. Ya se que te ha dicho que es por tu propia seguridad, para protegerte, pero piénsalo un minuto, ¿ desde cuando tienes tanto miedo?” ” Si sigues bajando por esa pendiente tan resbaladiza , la gente del resto del mundo dejará de admirar las cosas buenas que tienes” .

 

2 comentarios sobre “Tropezando en la misma piedra

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