Hojas muertas, hierba nueva

hojas-muertas-Sabes mamá, se me hace extraño que Sergio ya no esté en clase, son raras las clases ahora sin sus tonterías. Aunque él ha dicho que va a venir un día a vernos al instituto, no están lejos y pueden venir.

Miré los ojos de Bruno, había cierta ilusión en ellos, sonreían de alguna forma. Y me dí cuenta que aún quedaba inocencia en ellos, esa que todavía se resiste a creer en la realidad de los Reyes Magos y que sugiere de vez en cuando escribirle una carta a nuestro Rey  para que esos niños de los campos de refugiados puedan venir a España de una vez a estudiar con él. Al mismo tiempo, sonó en mis oídos la frase que me ha repetido mi hermana en estos meses duros para todos, “la vida no se para, sigue su curso, por mucho que te compadezcas y te lamentes por algo, el paso del tiempo es esa rueda sigue girando para todos y hace que las manillas no paren quietas” . Imaginé a Sergio con su mochila sobre los hombros,  camino de su nuevo Instituto escondido bajo la capucha de su parka azul plomizo, con la mirada perdida en los adoquines del suelo y golpeando con los pies las hojas muertas de frio.

El pequeño Mario y yo salimos camino del colegio aprovechando que aun las mañanas no eran extremadamente gélidas y los rayos de sol ayudaban a que nuestras manos pudieran entrelazarse sin miedo a quedar pegadas por la escarcha. La luz cubria de brillos los primeros pastos del otoño. En el paseo hasta la escuela cruzamos delante de la guardería donde, por primera vez, conocimos a la hermana y la madre de Sergio. Su larga coleta a la espalda y sus manos endurecidas por el trabajo de la tierra certificaron mis sospechas sobre el origen humilde de aquella familia. La pequeña Amaya , de ojos grandes y castaños, jugaba con los colores y las letras en la misma clase de Bruno. Sergio ya no estaba en la escuela infantil, acababa de pasar al cole de los mayores, pero acompañaba a su madre siempre que venía a recoger a su hermana tras la siesta . ” Qué tal Sergio ? qué tal es el cole de mayores?” sus antiguas profesores le preguntaban. Toñí miraba con cierta compasión a su pequeño, mientras torcía la boca balanceando la cabeza de un lado a otro. ” Bueno , es más serio , verdad Sergio? tenemos que conseguir estar más tiempo sentados con las fichas, esa culebrilla que tiene su cuerpo no le deja parar quieto.” Al llegar al cruce para bajar la calle hacia el colegio, eché la vista a la parcela de aquella familia, intentando advertir presencia alguna en aquella casa hecha de planchas de hierro , lona y algún que otro ladrillo. Pero la ausencia de movimiento no era algo inusual, aunque este vez sí estaba provocada por el reciente abandono de sus inquilinos.

Llegando a la puerta del colegio, nos cruzamos con la mejor amiga de Amaya, con sus mayas con destellos de color fluorescente y su melena rubia bajo el gorro de lana. La seriedad de los hechos que iba parloteando con otras dos compañeras , no parecía restarle un ápice de alegría a su gesto, al fin y al cabo , podrían significar una oportunidad para reencontrarse con su recién silenciada amiga.” Sí sí, le han detenido, porque tenía el patio de su casa lleno de droga, de plantas de esas para fumar, dice mi hermano…. claro tía si él está en la cárcel seguro que puede volver al cole, ahora ya no les puede hacer daño”. Besé la mejilla de Mario antes de entrar por las puertas hacia las aulas mientras las palabras de la chiquilla se hacían eco entre los presentes, se deslizaba como una ola de corrillo a corrillo de los padres . Ajusté mi bufanda al cuello a la vez que aspiraba la corriente de asombro, desprecio e indiferencia de los comentarios espetados al aire.

Al cruzar el parque en el camino de vuelta a casa, recordé la imagen de Toñi sentada en un banco, sola , comiendo pipas sin perder detalle de cada uno de los movimientos de su primogénito. Inspeccionando las compañías, con un ojo en él y otro en el resto del parque para anticipar la reacción de otros padres que vigilábamos inseguros las acciones de nuestros propios hijos. Atenta, sí, pero tratando de obviar los comentarios gratuitos de todos nosotros.

Subiendo la calle para mi casa, me pareció verla bajar agarrada de la mano de Amaya, cantando las tablas de multiplicar con los ojos hinchados por la falta de sueño o las lágrimas derramadas por el comportamiento de un preadolescente que tiene dentro de casa el peor ejemplo de todos los posibles. Pero no llegué a cruzármela. El espectro desapareció antes de llegar a sonreírla para hacerla saber que lo siento, que el miedo y la ignorancia nos hace arrogantes, doblega nuestro sentido común y lo somete al absurdo de lo patético. Mi mente no fue capaz de coordinar las palabras adecuadas para hacerla saber que si vuelve, que si puede volver a su casa, tendrá que mirarnos a todos directamente a la cara, levantar la barbilla y estar orgullosa de ser quien es y haber hecho todo por esos niños. Me sonrojé, noté en mis mejillas el ardor de la vergüenza por contagiarme de esa sinrazón que discriminó a su hijo y no le ha dado ninguna oportunidad para salir de tanta miseria.

Toñi ha sido fuerte, valiente, inteligente, más que todos aquellos que la hemos mirado durante tantos años desde la distancia, la hipocresía y la dejadez. El amor a sus hijos y la necesidad de que crezcan en el mejor lugar de todos sus posibles ha sido suficiente para salir corriendo y dejarlo todo por una nueva oportunidad. Y ahora que lo ha hecho, que ha conseguido salir del fango y salvar sus vidas, yo me pregunto, ¿seremos capaces los demás de entender su realidad y brindarle verdaderamente la vida que se merecen de una vez por todas? Sinceramente , así lo espero.

2 comentarios sobre “Hojas muertas, hierba nueva

  1. Somos tan egoístas que, frecuentemente, miramos solo nuestro propio ombligo, como si no hubiera nada más importante. Y nos dedicamos a criticar, a despreciar, a discriminar, sin detenernos a pensar que muchos de los que despreciamos sólo son víctimas…
    Buen relato, para pensar…

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias amiga por leer y comentar el relato. El egoísmo y la falta de empatía son los dos grandes males de las sociedades actuales , es algo que me preocupa y que intento reflejar en cada uno de mis relatos para que se genere debate y reflexión, efectivamente.
      Me alegro que haya conseguido transmitirlo .
      Un abrazo 😊😊

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s