Un faro en el desierto

  Sueño , pienso, respiro y lloro. Buscar , entender, sentir y actuar. Blanco, gris y después negro. Triadas que se juntan, se hacen un borrón y desaparece el boceto. 
Necesito tiempo en calma, un receso, y la luz. 

Como el faro que grita destellos para que las aguas no traicionen al marinero. Y es que ahora no te siento, no te encuentro, te pierdo. 

Los días se hacen extraños , como el nuevo país al extranjero , como las palabras de una madre a un adolescente traicionero, capaz de subir a una montaña antes de entender que no se trata de renunciar a los sueños, solo de estar preparado por lo que pueda costarnos saber que la vida es corta y el tiempo volátil y en ocasiones, santero. 

Devuélveme el color, el saber y la esperanza con ese faro encendido, mágico y eterno, y que traiga aires con perfumes renovados, de ardientes soles y mares en calma para recorrer nuestros nuevos caminos.

3 comentarios sobre “Un faro en el desierto

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