Ella, el otoño y yo.

     Aunque pueda parecer algo melancólico, incluso rozando lo dramático, llevo un tiempo con una idea en la cabeza que ahora plasmo en estas líneas. Hoy, al ver por enésima vez, el último capítulo de las “chicas más famosas de la gran manzana”, he conseguido concluir este pensamiento y comprender el porqué de mi adicción a esta serie tan snob, a veces.

    El hecho de que haya sido toda una revolución entre el público de medio mundo por tratar el sexo, las relaciones entre hombre y mujeres, mujeres y mujeres, y hombre y hombres, desde una óptica casi inédita en la pequeña y gran pantalla, es uno de los alicientes , no lo voy a negar. Pero realmente lo que hace que no pueda despegarme de la caja tonta, tarde tras tarde, capítulo tras capítulo, es esa complicidad , ese respeto, esa sinceridad, en definitiva esa relación de amistad que existe entre todas ellas. Sí señor, yo , que gozo de muchos placeres , que he conseguido prácticamente todo lo que me he planteado , que he sido agraciada con una vida confortable y afortunada, aún hoy continúo buscando poder disfrutar de aquello que en su día se me arrebató por esas cosas crueles que suceden en la vida, tu amistad. En realidad sería muy injusto decir que no cuento en mi haber con grandes amistades. Tan solo lamento que algunas de ellas, por las circunstancias que nos rodean a los adultos, en ocasiones están un tanto lejos para poder mantener una relación más cercana.

Pero sigo sitiendo que algo se rompió aquel 28 de noviembre. Quizás no haya sido mi capacidad de hacer y tener amigos, pero por mucho que lo intento, siempre tengo la sensación de que la vida nos traicionó, me dejó allí paralizada como el hielo, preguntándome día tras día, que hubiera sido de nosotras dos hoy. Tu que fuiste mi compañera en la época más inocente de la vida, aquel otoño me hizo madurar a una velocidad de la que hoy me desprendo.  Deseo quedarme con lo único que me hizo feliz entonces. Eramos inseparables, no podíamos estar la una sin la otra, pero todavía no consigo apartar lo feo de aquel otoño, por eso continuo buscándote y me consuelo con esas amigas de Manhattan que, por encima de todo, se aman.

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